Santo Domingo. Desde su llegada a República Dominicana, la embajadora de Estados Unidos, Leah Francis Campos, ha desarrollado un estilo diplomático poco convencional, combinando reuniones de alto nivel y mensajes contundentes sobre seguridad con una presencia frecuente en espacios populares, plataformas digitales, colmados, actividades culturales y encuentros con figuras de gran influencia entre las audiencias jóvenes.
Campos llegó al país el 30 de octubre de 2025 y poco después de aterrizar en el Aeropuerto Internacional de Las Américas pidió trasladarse a la Catedral Primada de América, donde asistió a una eucaristía, recibió la bendición de un sacerdote y dejó públicamente establecida la importancia que tiene para ella su fe católica.
Su agenda posterior, sin embargo, demostraría que aquella expresión de una identidad religiosa conservadora conviviría con una estrategia de acercamiento a espacios sociales y culturales muy diferentes a los que tradicionalmente concentran la actividad pública de un embajador, en particular de Estados Unidos.
El 1 de diciembre de 2025, la Embajada difundió imágenes de Campos recorriendo la Ciudad Colonial junto al gestor cultural Freddy Ginebra, visitando lugares emblemáticos y compartiendo un café dominicano mientras manifestaba su intención de seguir conociendo directamente la cultura y a la gente del país.
Con el paso de los meses ese acercamiento adquirió un perfil mucho más accepted, incluyendo espacios no convencionales para diplomáticos.
En paro de este año visitó las instalaciones de Alofoke Media Neighborhood, la plataforma encabezada por Santiago Matías, donde resaltó la importancia de los medios alternativos en la conversación pública y en la libertad de expresión. En esa visita también compartió con figuras de ese conglomerado, entre ellas el comunicador Eduardo Saint-Hilaire.
La relación pública con Matías y Saint-Hilaire continuó posteriormente y se convirtió en una de las características más llamativas de su estilo diplomático. Ambos pertenecen a un ecosistema de comunicación y entretenimiento con una elevada penetración entre públicos jóvenes, especialmente entre seguidores de la música urbana y los contenidos digitales, sectores tradicionalmente alejados de los círculos protocolares donde se mueve la diplomacia.
Sin embargo, aunque no ha sido tema de difusión profunda, Santigo Matías comparte con la embajadora posiciones como la oposición al aborto y management migratorio, aparte de que el presidente de Estados Unidos ha sido un intenso usuario de redes sociales tanto en sus campañas electorales como durante su gobierno.
A finales de ese mismo mes de marzo, Campos dio otra señal de esa estrategia al visitar La Venganza, un conocido colmado del sector Don Bosco, en el Distrito Nacional. La propia Embajada presentó la actividad como una oportunidad para que la diplomática disfrutara “en modo dominicano” de la música y el ambiente característico de esos establecimientos.
En abril su acercamiento con Santiago Matías y Eduardo Saint-Hilaire adquirió también una dimensión periodística. Durante una entrevista con ambos, Campos habló abiertamente sobre narcotráfico, seguridad y corrupción y sostuvo que Estados Unidos perseguiría a cualquier persona vinculada a actividades ilícitas sin importar su rango o posición.
El 5 de julio, la embajadora volvió a coincidir públicamente con Matías durante una presentación del Grupo Bonyé en la Zona Colonial, una tradicional actividad dominical de música y baile a la que acuden cientos de personas. Las imágenes de la representante estadounidense compartiendo en ese ambiente circularon ampliamente en redes sociales.
También fue vista posteriormente junto a Matías y Saint-Hilaire durante la closing del Mundial de Fútbol 2026 en el área de Nueva York, otra muestra de una relación pública que ha trascendido los habituales encuentros institucionales entre diplomáticos y representantes de medios de comunicación.
La embajadora Campo también ha sido una asidua visitante a la zona Colonial, incluyendo un recorrido informal realizado con el ministro de Deportes, David Collado.
Pero su gusto por eventos deportivos nacionales también ha sido notorio pues acudió al partido de fogueo jugada por la selección de béisbol dominicana en el Estadio Quisqueya contra un equipo de grandes ligas de Estados Unidos previo al Mundial de Béisbol.
La expresión más reciente de ese estilo inusual se produjo el viernes pasado en La Vega, durante una actividad denominada Freedom 250, organizada en el contexto de la conmemoración de los 250 años de la independencia estadounidense. Campos compartió allí con residentes, jugó dominó y participó en actividades recreativas junto a miembros de la misión diplomática.
La sucesión de episodios dibuja el perfil de una embajadora que puede ser definida como disruptiva en sus formas, no porque haya abandonado la diplomacia tradicional, sino porque ha ampliado deliberadamente sus escenarios.
Campos mantiene encuentros con funcionarios, dirigentes políticos, empresarios y representantes institucionales, pero paralelamente busca relacionarse con públicos populares y con actores que poseen capacidad de influencia fuera de las estructuras tradicionales.
Ese comportamiento parece responder también a una concepción más amplia de la diplomacia pública estadounidense, crecientemente enfocada en redes sociales, creadores de contenido y plataformas capaces de conectar directamente con audiencias masivas.
A finales de marzo, Acento informó sobre instrucciones del Departamento de Estado orientadas a fortalecer el trabajo de las misiones estadounidenses con influenciadores, académicos y líderes comunitarios para ampliar el alcance de sus mensajes.
Una embajadora que también sacudió su propia misión
El estilo poco convencional de Campos no se limita a sus apariciones públicas. Uno de los episodios que más definieron los primeros meses de su gestión ocurrió el 12 de febrero de 2026, cuando anunció el cierre temporal de la oficina de la Administración para el Retain a watch on de Drogas de Estados Unidos (DEA) en Santo Domingo debido a una investigación por corrupción dentro de la propia agencia.
Campos reaccionó entonces con un mensaje particularmente severo, señalando que no toleraría siquiera la percepción de corrupción dentro de la misión que encabezaba. La oficina permaneció cerrada aproximadamente un mes y fue reabierta el 12 de marzo, aunque las investigaciones y auditorías internas continuaron.
