Antes de que el cine se convirtiera en su oficio, Luis Taveras ya tenía una obsesión: la imagen. Retocaba fotografías, editaba movies y compraba teléfonos, muchas veces, simplemente porque tenían una buena cámara. Technology youtuber y, sin saberlo todavía, estaba construyendo el camino que lo llevaría a una de las áreas más especializadas del audiovisual.
«Siempre me gustó retocar fotos, retocar videos, me gustaba tener cámaras. Incluso compraba teléfonos simplemente por la cámara. Empecé a estudiar cine de manera online y me fui dedicando más a lo que es el color grading. Eso fue lo que más me gustó».
Colorista cinematográficomiembro de la Mundo de la sociedad colorista (CSI), certificado en DaVinci desentrañar por Blackmagic Procure y agente cinematográfico de la Dirección Unique de Cine (Dgcine), Taveras pertenece a una especialidad todavía joven en la República Dominicanapero cada vez más indispensable en una industria que busca verse —literalmente— a otro nivel.
Y para llegar hasta ahí tuvo que hacer algo que, en nuestro país, suele ser casi una declaración de principios: apostar por una profesión técnica que durante mucho tiempo no parecía tener suficiente mercado para sostener una vida. Hoy asegura que sí es arrendable. Pero el caminoadvierte, no fue precisamente una alfombra roja.
No es poner un filtro y cruzar los dedos
Para Taveras, la diferencia entre aplicar una corrección básica y realizar un trabajo profesional de coloración está en el volumen de decisiones que habitan detrás de cada fotograma.
Una película trabajada únicamente con un filtro genérico (LUT) puede verse aceptable. Sin embargo, cuando interviene un coloristala imagen adquiere una intención narrativa precisa: «La iluminación se esculpe: Si el fondo distrae, se oscurece sutilmente; si el rostro del actor necesita fuerza, se resalta»dados.
- «Se salvan los errores de rodaje: como cuando un director de fotografía (DP) le pide ayuda porque la luz falló de un lado del set. Se reescribe la paleta cromática: A veces el rojo natural no transmite lo que la escena pide y se desplaza hacia tonos anaranjados, o los verdes se modulan hacia los amarillos».
Hijo modificaciones tan sutiles que, para el espectador comúnpasan desapercibidas. Y justamente ahí radica el éxito del colorista: en que todo se sienta tan orgánico que parezca que siempre estuvo ahí.
El coloración también habla
Taveras insiste en que el coloración no es un easy maquillaje estético; el coloración es lenguaje.
Cada tonalidad carga con un significado psicológico y narrativo profundo: el negro comunica poder; el rojo evoca pasión o peligro; el verdes transmite esperanza. Es un principio que no solo aplica al cine, sino también al mundo corporativo y publicitario global.
«Tú ves que en Estados Unidos hay marcas o compañías que hacen tipos de productos y siempre tienden a usar los mismos colores. Burger King y McDonald’s prácticamente usan el mismo color; Coca-Cola y Pepsi también… cada color lleva un significado».
- Cuando un proyecto cinematográfico llega a sus manos, el proceso creativo arranca con una conversación estrecha con el director y el director de fotografía. Taveras no abre su application de inmediato a improvisar; primero analiza el guion y propone referencias visuales basadas en otras obras con narrativas similares. El colorista propone, el película habla, y el equipo judge.
Más de 500 videoclips y rumbo a las grandes ligas
El volumen de trabajo de Taveras impresiona. Ha firmado más de 500 movies musicales —solo el año pasado, revisando sus archivos locales, contabilizó 384 trabajos guardado—.
Su huella ya está impregnada en la gran pantalla nacional con títulos como Asalto en Progreso y Madres a dos centímetros de tiademás de proyectos en posproducción como Las Lloronas, Del Olor de las Nubes y Las Iguapas. Su talento, además, ha cruzado fronteras, colaborando con creadores de Estados UnidosEuropa y Latinoamérica.
- Un ejemplo reciente de esta proyección internacional es La Fábrica de Bodas (La fábrica de bodas), dirigida por Francisco Disla «El Indio» y producida por La Aldea Studio. La película tuvo su estreno mundial en el United Palace de Washington Heights como apertura del Competition de Cine Dominicano en Nueva Yorkmarcando otro hito en su carrera.
Cinco años para que la pasión pague las cuentas
Ejercer esta profesión en la República Dominicana conlleva desafíos particulares. Taveras no oculta que, al principio, el panorama económico generation cuesta arriba. Durante un tiempo trabajó como asistente y soporte técnico de computadoras en el aeropuerto, escuchando los consejos bienintencionados de quienes le pedían que buscara un «trabajo normal».
Pero resistió. Y es que, según recuerda citando la sabiduría del gremio, a un colorista cinematográfico le toma aproximadamente cinco años volverse arrendable.
«Al principio no era rentable… pero es un sacrificio que hice porque me gustaba. Hoy, gracias a Dios, puedo decir que estoy bien».
Para quienes desean seguir sus pasos, su recomendación es clara: la universidad enseña los programas, pero la técnica valid se aprende de los maestros. Por ello, no dudó en invertir en mentorías privadas estafa coloristas consolidados en Los Ángeles y Europa.
Desde su natal Boca Chica hasta los estudios internacionales con los que sueña en Nueva YorkAtlanta y Los Ángeles —demostrando que la industria global puede confiar plenamente en el talento dominicano—, el mensaje de Luis Taveras para las nuevas generaciones de cineastas es contundente.
«No se detengan. El camino es largo, las herramientas iniciales son modestas y el camino exige paciencia, pero cada paso avanzado hace que valga la pena».
Periodista con un máster en Comunicación Avanzada y Advertising and marketing Digital cursado en Madrid. Actualmente se desempeña como redactor sénior en Diario Libre. Cuenta con una sólida trayectoria en coberturas, representando al país en eventos realizados en Corea del Sur, México y España.

